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Reforma jubilatoria: miles protestaron en Francia al inicio de una semana decisiva

El sábado se llevó a cabo en París una manifestación de varios miles de personas convocada por los sindicatos y los chalecos amarillos. La lucha contra la reforma jubilatoria en una semana clave.

Domingo 5 de enero | 11:36

La movilización de varios miles de participantes se llevó a cabo en París, mientras que otras manifestaciones tuvieron lugar en Marsella, Toulouse y Caen. Llamada por los sindicatos departamentales CGT, FO, FSU y Solidaires, la consigna del evento fue contra Macron y su reforma jubilatoria.

La manifestación estuvo cruzada por los homenajes a Alix, un conductor de la línea 7 bis, cuyo suicidio se conoció el día previo. Desde el comienzo de la jornada se realizaron 30 segundos de silencio y 30 segundos de aplausos a modo de despedida de parte de sus compañeros de RATP (sistema de transporte metropolitano de París), muchos de los cuales llevaban una rosa blanca en sus manos.

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Otro momento importante fue cuando pasaron por la Plaza de la Bastilla. Los manifestantes saludaron a las bailarinas de la Ópera de París, que la semana pasada rechazaron una oferta del Gobierno llamada "clausula abuelo" por la que la reforma jubilatoria no afectaría a las bailarinas que ya están en actividad sino a las que comiencen a trabajar a partir de ahora y que ya no se podrán jubilar a los 42 años. Este gesto de solidaridad con las generaciones futuras, al rechazar la oferta gubernamental, fue reconocida por los manifestantes que aplaudieron y cantaron consignas a favor de las y los trabajadores de la Ópera.

La Opera de París sale a la calle

Durante la marcha, muchas personas colaboraban recolectando dinero para ayudar a los huelguistas. La huelga de transporte entró en su segundo mes el sábado y los trabajadores están sin cobrar sus salarios por lo que han impulsado un fondo de huelga que en pocos días había recaudado un millón de euros.

Al mismo tiempo, la jefatura de policía de París prohibió "cualquier reunión de personas que afirman ser chalecos amarillos en varios sectores de la capital", en particular en los Campos Elíseos, cerca del Palacio Elíseo, en el sector de la Asamblea Nacional, Catedral de Notre-Dame y Forum des Halles.

A pesar de estas disposiciones, y del disparo de gases lacrimógenos por parte de la Policía, los manifestantes bloquearon temporalmente la entrada de la Plaza de la República. Por su parte la movilización principal que había salido de la estación de trenes de Lyon y llegó a la estación del Este, fue recibida con represión por parte de la Policía que cerró las puertas de la estación dejando a parte de los manifestantes encerrados.

También en Marsella, unos cientos de personas se manifestaron desde el Puerto Viejo. Los chalecos amarillos estuvieron a la cabeza de la movilización bajo un sol brillante, seguidos principalmente por activistas de CGT y Solidaires.

En Toulouse, cientos de chalecos amarillos entraron en la estación de Matabiau y algunos rieles fueron bloqueados en apoyo a los trabajadores ferroviarios en huelga. En la misma ciudad, otros cientos de personas se manifestaban en las calles del centro. A su vez, el sábado por la mañana en varias ciudades se estableció el “peaje gratuito", donde los manifestantes tomaron las casillas de peaje y dejaban pasar gratis a los automovilistas.

Las manifestaciones del sábado se desarrollaron al inicio de una semana decisiva, marcada por la reanudación de negociaciones con los sindicatos y dos días de manifestaciones: el jueves 9 de enero, con un llamado de la intersindical (CGT, FO, CFE-CGC, Solidaires, FSU) a un día de manifestaciones y huelgas de los distintos sectores. Luego, el sábado 11, con un llamado a manifestarse en todo el país por los sindicatos de estudiantes secundarios y universitarios.

Hasta el lunes, se han presentado nuevas huelgas, incluidos abogados, el sindicato de pilotos de Air France y federaciones de enfermeras y fisioterapeutas. La CGT ha prometido reforzar los bloqueos en las refinerías, terminales de petróleo y depósitos.

Macron está decidido a pasar la reforma jubilatoria, incluyendo el aumento de la edad para una pensión plena que subiría de 62 a 64 años, lo que fue rechazado incluso por los sindicatos más conciliadores como la CFDT. Para esta tarea cuenta con la mesa de diálogo con las direcciones sindicales que se reanudará este martes 7. Macron y su Primer Ministro tienen solo dos semanas para encontrar una solución antes de la presentación de la reforma en el Consejo de Ministros, la semana del 20 de enero. A pesar de que durante todo un año no se llegó a ningún acuerdo, los sindicatos siguen sembrando expectativas en que se puede arrancar una concesión al Gobierno en la mesa de diálogo, sin embargo los manifestantes hace tiempo que en la calle ya no piden alguna modificación sino el retiro completo de la reforma.

Voluntad de lucha y necesidad de extender el movimiento

Este sábado miles de personas marcharon para decir que estaban decididas a continuar la lucha hasta el retiro de la reforma jubilatoria. Fortalecidos por su solidaridad, su determinación, la continuidad de su esfuerzo, se sienten capaces de continuar hasta que ganen mientras tengan el apoyo de casi dos tercios de la población. Pero su mensaje, más allá de una advertencia a Macron, se dirigió especialmente a todos aquellos que aún no han dado el paso para ir a la huelga. Al final de esa exitosa jornada, son conscientes de que si la huelga, que ya es indefinida en el transporte desde hace un mes, se extiende a todos los los ámbitos del sector público, y también del privado, y confluye en la marcha convocada para el 9 de enero, podría obligar al gobierno a ceder, no porque escuche o comprenda, sino porque cede ante una situación extremadamente frágil de poder que ya no puede resistir.






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