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Abel Caballero y sus luces de Navidad, un insulto a la clase trabajadora de Vigo

Recientemente Abel Caballero, alcalde de Vigo por el PSOE, realizó unas vergonzosas declaraciones anunciando un enorme gasto en luces de Navidad para la ciudad, con tres meses de antelación, en un contexto de subidas constantes del precio de la luz, pobreza energética y gran desigualdad.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Miércoles 19 de septiembre de 2018 | 17:25

GA

Un despilfarro de dinero público en época de crisis

En un vídeo, con fecha del 12 de Septiembre, que se ha hecho viral en las redes sociales, se puede ver como el regidor anuncia una gran inversión en luces y motivos navideños, y tiene la desfachatez de, en tono jocoso, decir que las de Vigo serán las “navidades top de este planeta".

Hizo pública su intención de instalar casi 9 millones de lámparas led, más de mil arcos y casi 1.478 motivos luminosos, varias bolas de doce metros de diámetro, 325 árboles naturales iluminados, trece fachadas decoradas, dos árboles de 11 metros y otros 28 de entre cuatro y cinco metros de alto, y un rótulo luminoso del Concello de 108 metros cuadrados.

La instalación ya se está empezando a realizar en septiembre. El alcalde Abel Caballero adelantó ayer que el montaje ha empezado en las calles Camelias, Pi i Margall, López Mora, Torrecedeira y Plaza de Independencia, hasta llegar a las 307 calles que se van a decorar este año.

Además del tradicional acto de encendido, el Ayuntamiento anunció un espectáculo audiovisual sobre el árbol de la Puerta del Sol, que este año medirá 31 metros, uno más que el año pasado, con un espectáculo que tendrá tres pases diarios.

El gobierno local establecerá otros dos puntos de iluminación: la zona de Colón y confluencia de Urzaíz con Gran Vía, además de decorar los siete mercados municipales y algunos edificios singulares, como el Marco, la Casa Galega da Cultura, la puerta del antiguo Tambelick, la Puerta de Santa Rita, y la Casa das Artes, entre otros. También las plazas de A Pedra, de la Constitución, de Independencia, de Compostela, Fernando El Católico, la Colegiata y la de Joaquín Yáñez.

Ya en abril de este año, el Ayuntamiento de Vigo firmó un convenio de 4,5 millones de euros con la empresa andaluza Ximenez (la misma que alumbró ciudades como Nueva York), frente a los más de 600.000 del año pasado. El contrato en principio se realizará para los próximos 5 años, pero teniendo en cuenta que el coste total del presupuesto para Navidad el año pasado llegó a cerca del millón de euros, con espectáculos incluidos, es más que probable que esta cifra se dispare todavía más.

Una cortina de humo para tapar el escándalo del Marisquiño y profunda desigualdad social

El 12 de Agosto hubo un grave accidente en un concierto de rap en las populares fiesta locales de O Marisquiño en Vigo. Una plataforma de madera en el puerto se desplomó dejando cientos de heridos leves y varios heridos graves, que por suerte no perdieron la vida. Lejos de asumir responsabilidades, el Alcade echó balones fuera a la Autoridad Portuaria, y las familias y víctimas todavía no han recibido indemnización.

En plena subida de la luz, con un récord histórico el 5 de Septiembre, a 74,58 € / MWh, miles de familias viguesas no van a poder calentarse o sufren cortes de luz habituales, simplemente por retrasarse unos pocos días en los pagos, consecuencia del abuso de las multinacionales energéticas, como explicamos aquí el pasado año. Además, como explicábamos también el año pasado en una anterior nota, el número de personas en la indigencia y sin hogar no ha bajado, y el ayuntamiento se ha negado a ofrecer plazas suficientes en los albergues municipales para paliar su situación.

Por otra parte, tal y como anunciábamos a principios de verano, los precios del alquiler en las principales ciudades gallegas han aumentado notablemente, proceso que comenzó previamente en ciudades como Barcelona o Madrid, productos de la especulación inmobiliaria. También es el caso de los requisitos exigidos a los inquilinos para alquilar, siendo una tarea cada vez más difícil para los estudiantes, sin contrato de trabajo la mayoría, que tienen que hacer frente a mayores precios y peores condiciones habitabilidad.

En este sentido el precio del transporte público urbano, en manos de la empresa de autobuses Vitrasa, aumenta una y otra vez, a razón de varios céntimos por año. Aún así, las flotas siguen anticuadas e insuficientes, produciéndose aglomeraciones comunes, en especial en las líneas para la Universidad. Incluso se han dado casos en donde los motores han ardido, o los buses se averían en mitad de trayecto.

Pareciera que Abel Caballero y su gobierno, que goza de mayoría absoluta en la ciudad, vivieran en un mundo paralelo, al margen de las necesidades sociales y económicas del pueblo trabajador. La justificación que se hace de este enorme gasto navideño es que aumentaría el consumo y ayudaría a la economía de la ciudad, pero esto no es más que una falacia. Los adornos navideños atraen a turistas, pero principalmente en el centro de la ciudad, lo que favorece casi en exclusiva a las grandes marcas que se forran a costa de trabajos precarios y temporales.

Mientras tanto, los barrios periféricos no ven esa “prosperidad” de la que habla el alcalde, y no se benefician para nada de ese enorme despilfarro que pagan de sus impuestos. Tienen que seguir soportando el paro, la pobreza, el abandono de los servicios públicos y la explotación laboral. Esta situación no se puede tolerar más. Sobre todo en la juventud, estudiantes y trabajadores precarios, se está viendo cada vez más un mayor rechazo a esta política de despilfarro y abandono de los servicios sociales.

El pueblo de Vigo se empieza a dar cuenta que intentan tapar con circo la falta de pan. Es necesario oponernos a esta dilapidación de los fondos públicos, a la vez que plantear un plan de lucha, que incluya las reivindicaciones por el derecho a la vivienda, por la mejora de los servicios públicos, y contra la precariedad y explotación laboral. Los principales sindicatos y organizaciones sociales y políticas deben convocar una gran movilización para evitar que, de nuevo, esta Navidad, miles de familias vean con rabia como no pueden llegar a fin de mes, mientras millones se derrochan inútilmente.






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