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CRISIS PORTUGAL

El FMI aprieta a Portugal y le exige más recortes

El Fondo Monetario Internacional (FMI) puso en duda las previsiones económicas del gobierno de Portugal. En un nuevo “apriete” a los países del sur de Europa, advirtió que el país tiene "escaso margen" y tiene que continuar con los ajustes.

Jueves 4 de febrero de 2016 | 18:30

Así figura en un documento divulgado el jueves por el organismo con sede en Washington, en el que se presentan las conclusiones extraídas por sus técnicos tras realizar junto a la Comisión Europea y el Banco Central Europeo la tercera inspección al país desde que cerrara su rescate financiero, en 2014.

Durante esta última visita, que se desarrolló entre el 27 de enero y el 3 de febrero, representantes de las tres instituciones se reunieron con las principales autoridades políticas y empresariales lusas para controlar sus cuentas y presionar sobre las reformas y ajustes por venir.

Para el FMI, la relajación “del ímpetu reformador (en Portugal) podría perjudicar las proyecciones a medio plazo en términos de crecimiento, empleo e ingresos", y en su opinión el borrador de Presupuestos para 2016 "implica un debilitamiento de la posición fiscal".

De hecho, sus previsiones económicas para este año rebajan sustancialmente las estimativas del Gobierno, ya que sus técnicos calculan una subida del PIB del 1,4 % y el Ejecutivo luso espera un aumento del 2,1 %.

También existen sensibles divergencias a la hora de pronosticar cuál será el déficit público a final del ejercicio, y mientras el FMI apunta a un 3,2 % del PIB, el Gobierno lo limita al 2,6 %.

"Hacen falta más reformas todavía", insisten desde el organismo dirigido por Christine Lagarde, cuyas conclusiones cuestionan algunas de las bases en que se asientan los Presupuestos elaborados por el nuevo Ejecutivo luso, de signo socialista y en funciones desde finales de noviembre, con el apoyo del Bloque de Izquierda (Bloco) y el Partido Comunista.

Concretamente, el FMI alerta sobre los "riesgos fiscales" derivados de la reposición de las 35 horas semanales en el sector público y la cancelación de varias privatizaciones en el área de los transportes.

Éstas son dos de las primeras medidas aprobadas por el Gobierno liderado por el primer ministro António Costa, que llegó al poder gracias a un acuerdo i con el resto las fuerzas de izquierdas, prometiendo revertir la austeridad implementada en la anterior legislatura.

Este apriete del FMI a Portugal llega en el momento en que Grecia está bajo la lupa de la cuadriga de acreedores para que implemente las medidas de recortes, privatizaciones y ajustes, y el gobierno de Syriza enfrenta su tercera huelga general. Y al mismo tiempo que se está debatiendo en el Estado español la posibilidad de un “gobierno del cambio” con el PSOE y Podemos, como una de las opciones sobre la mesa.

El organismo financiero internacional quiere “apretar la soga” en el cuello del pueblo portugués, para advertir también al resto de los países del sur de Europa: que no se muevan ni una coma de los acuerdos y los planes de ajustes ya pautados.

El gobierno de Portugal, que permite la intromisión del FMI en sus cuentas y su política, ya dijo que está dispuesto a seguir cumpliendo con los compromisos acordados.






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