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El PSOE está jugando con los pensionistas

A pocas semanas de una nueva repetición electoral, Isabel Celaá, portavoz del Ejecutivo en funciones, se muestra favorable a una nueva revalorización de las pensiones. Al menos eso es lo que ha dicho públicamente. ¿Qué hay de cierto en sus palabras? Nada. En Izquierda Diario te contamos el porqué.

Martes 24 de septiembre | 19:42

“Tenemos tiempo para subir las pensiones y que mantengan el poder adquisitivo en 2020”. Así se pronunciaba Celaá la semana pasada, respondiendo acerca de la política del PSOE en materia de pensiones y anunciando, de paso, una subida salarial del 2% para todos los funcionarios.

Por supuesto, se apresuraba a recordar que esto solamente ocurrirá si ganan las elecciones, nunca antes, para no darle un “carácter electoral” a la medida. Es obvio para cualquier observador, y difícil de enmascarar para los medios de comunicación afines, que el PSOE está utilizando las instituciones a cuya cabeza se halla, para sufragarse la campaña electoral. Pero dejando eso a un lado, ¿Podemos creer de verdad que esta vez vayan a cumplir su palabra?

Pensiones públicas, una historia de recortes

Recordemos que no hace muchos días, el propio PSOE presentaba su ya fenecido documento de 370 medidas estrella, si no para engañar con cantos de sirena a la dirección de Podemos, sí al menos para golpearle políticamente e intentar influenciar sobre su nicho electoral.

Entre esas medidas se encontraba la derogación de la reforma de las pensiones del año 2013, una de las demandas más sentidas y de que ha hecho bandera el movimiento de pensionistas, que viene saliendo a las calles y luchando de forma tenaz durante los últimos tiempos.

Cabe recordar que fue el propio PSOE, allá por 2011, el artífice de un recortazo en la Seguridad Social, que aumentó la edad de jubilación hasta los 67 años y modificó el cómputo de cálculo de las pensiones, penalizando la cuantía final de las mismas (aumento de años de cotización para su estimación, endurecimiento de exigencias para cobrar el 100% de la misma).

Llegaría posteriormente Mariano Rajoy y, con él, un nuevo hachazo a las pensiones públicas, a saber: en 2013 se desindexaron las pensiones al IPC, introduciendo un tope máximo del 0,25% de revalorización mientras la Seguridad Social arrastrase déficit y, además, se introdujo el ya famoso “factor de sostenibilidad”, un eufemismo para atacar un 5% anual las pensiones de los nuevos pensionistas.

Es ahora la primera vez que el PSOE habla abiertamente de derogar por completo la reforma de 2013. Pero no dice absolutamente nada de cómo piensa sufragarlo. A tenor de la experiencia pasada, esta (nada) desinteresada omisión ya valdría como justificación para hacer saltar todas las alarmas.

Pero saquemos la calculadora y repitamos, de nuevo, ¿cómo piensa el PSOE pagar este aumento de las pensiones?

O nuevas mentiras o nuevos ataques

Echar abajo el recortazo de 2013 en materia de pensiones significaría, aproximadamente, elevar el gasto anual una media de 3,1 puntos del PIB por año hasta 2057, es decir, sobre unos 35.000 millones de euros anuales. O sea, una cifra absolutamente irreal y disparatada, máxime cuando nos dirigimos hacia un escenario recesivo, o sea, de caída drástica de la recaudación fiscal.

¿Y de dónde saldría toda esta masa de ingresos fiscales? Cierto es que se ha venido hablando de algunas subidas particulares de impuestos y la creación de otros nuevos (tasa Google, tasa Tobin, tributos medioambientales, aumento del impuesto de sociedades, etc.). Pero ni de lejos serviría para llegar a financiar una carga del 3,1% del PIB anual. El propio PSOE estimó que, en el mejor de los casos, la recaudación esperada por tales modificaciones significaría menos de 0,4 puntos porcentuales del PIB. ¿Cómo cubrir el resto del agujero?

La única respuesta por parte del PSOE ha sido el silencio. Pero nosotros sí nos atrevemos a llenar sus lagunas. Hay que decirlo abiertamente: o están mintiendo y es pura demagogia electoralista o, en caso de ir en serio, se vendría un mega-recortazo.

El PSOE, enemigo del bolsillo de los pensionistas y trabajadores

La eventual subida de las pensiones tendría que ser necesariamente sufragada con un sablazo fiscal de proporciones descomunales, que soportarían (de manera directa o indirecta), los ya maltrechos bolsillos de aquellos que viven de un salario y de los pequeños autónomos. En otras palabras, lo que el PSOE ofrezca hoy con la mano izquierda sobre la palestra pública, lo quitará mañana con la mano derecha entre bambalinas.

Hay que señalar públicamente al PSOE como lo que en realidad es: un enemigo acérrimo de los pensionistas, los trabajadores y el conjunto de los sectores populares y una fantástica junta de administración de los asuntos generales del IBEX 35 y el gran capital. Un verdadero gobierno progresista jamás será con el PSOE, sino contra el mismo y también contra el Régimen del 78, del cual aquel es su producto más particular.






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