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EL CÍRCULO ROJO

Huracán: los “chiquitos” que se transformaron en el sexto grande

El club de Parque de los Patricios disputa el lugar de sexto grande con otros clubes. A propósito de su 110 aniversario, en el programa El Círculo Rojo (domingos de 22 a 24 hs por Radio Con Vos FM 89.9) se dieron algunos fundamentos que le reconocen ese lugar al Globo.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Miércoles 26 de diciembre de 2018 | 17:06

El inolvidable Huracán campeón del Metropolitano 73, dirigido por César Luis Menotti.

Hay una especie de consenso en que Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo, son los 5 clubes más grandes (o más poderosos; por cantidad de hinchas, por gloria deportiva, etc.). Pero luego están Rosario Central y Newell´s o Vélez también reclamando ese sexto lugar de grandeza. Por un estilo de juego que caracteriza al Globito, y en homenaje al equipazo que tuvo en el ´73, podemos a darle la razón al pueblo quemero.

Este año Huracán cumplió 110 años, no podíamos terminar el año en el programa El Círculo Rojo sin mencionarlo. Como todos los clubes en la primera década del siglo XX, tuvieron un origen complicado, no era un proceso armónico fundar un club que se dedicaba a un deporte que recién empezaba a ganar popularidad; por lo tanto la fecha de nacimiento de Huracán no es muy precisa. En 1903, un grupo de chicos del colegio Luppi (que quedaba en Centenera y Esquiú) jugaban a la pelota en los alrededores de la estación ferroviaria Sáenz y competían con el nombre de “Los Chiquitos de Pompeya”. Les costaba mantener un equipo estable y una cancha fija, pero lo que siempre estaba era el lugar de reunión en la calle Ventana; por eso, un poco después pasaron a llamarse “Defensores de Ventana”.

Pero recién en 1907 se decidieron a anotarse en torneos oficiales, de asociaciones reconocidas. Entonces hicieron una asamblea y eligieron el nombre definitivo: “Verde esperanza y no pierde”. Así nació el club, con ese nombre rarísimo. Juntaron algo de plata para comprar el sello de goma, fueron a una librería que atendía el “Tano” Richino, un personaje del barrio. Pero el Tano les explicaba que era muy difícil hacer un sello para un nombre tan largo, además de que les iba a salir más caro. Los pibes empezaron a buscar otro nombre para hacer el sello ahí mismo y vieron publicidades de una marca de lápices El Huracán. Junto con el Tano vieron que era un buen nombre para el club y eligieron ese. Richino les hizo el sello pero se comió la “H”, así que el Globo nació oficialmente como Club El Uracán; el Tano les devolvió 50 centavos por la letra que se olvidó.

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Sin embargo la fecha oficial de fundación es el 1° de Noviembre de 1908 porque ese día hubo otra asamblea en la que votaron seguir con el club a pesar de un partido escandaloso que habían perdido “por afano” con un club llamado Soler-Boca y que los había desanimado a algunos. Decidieron seguir y unos años después le agregaron al escudo el famoso globo, por admiración a la hazaña de Jorge Newbery que salió en un globo aerostático desde el barrio de Belgrano hasta una ciudad de Río Grande do Sul en Brasil.

El Globo tuvo muchos años una cancha en Avenida La Plata y Chiclana, a pocas cuadras de otra cancha –en Av La Plata e Inclán-, el Viejo Gasómetro. Esa cercanía alimentó la rivalidad con San Lorenzo. En esa cancha, el último gol lo marcó Herminio Masantonio, el máximo goleador quemero. En 1947 se inauguró el famoso “Palacio” Ducó, la primera cancha en ganar un Oscar porque allí se filmó una recordad escena de la película El Secreto de sus ojos.

Huracán tuvo una etapa gloriosa en los años 20, durante el amateurismo. Salió campeón 4 veces, cortando un poco la hegemonía de Racing. Pero en el profesionalismo tuvo una sola estrella: la de 1973.

Aquel equipo de Huracán que ganó el Metropolitano de 1973, dirigido por César Luis Menotti, generó tal furor por su buen juego que llenaba canchas incluso con hinchas de otros equipos que iban a deleitarse con Brindisi, Carrascosa, Babington, Larrosa, Avallay y un loco irrepetible como fue René Houseman. Para muchos, ese fue el mejor equipo que haya pasado por el fútbol argentino, el que mejor jugó.

Tal vez por ser un poco símbolo del jugador argentino, Houseman fue muy querido y el mayor símbolo de ese Huracán talentoso; era como uno de esos “Chiquitos de Pompeya”. El negro Fontanarrosa decía que el Loco era “Flaco, liviano, escurridizo, desprolijo en el vestir, llevaba la pelota a velocidad de vértigo, (…) y a veces (…) era la pelota la que lo seguía a él, como un empecinado perro cachorro”.

Por ese fútbol, por esa identificación tan fuerte con un barrio como Parque Patricios, por esa trayectoria, por esos jugadores, Huracán se ganó el título de sexto grande.






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