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La Judicatura no frena: el TC rechaza los recursos de los Jordis al no ver “persecución ideológica”

Mientras el Gobierno de Sánchez busca la fórmula para hacer malabarismos con unos indultos parciales como fórmula para apuntar los apoyos de ERC en el Congreso, la Judicatura no frena y rechaza los recursos de “los Jordis” al no considerar que en las penas haya “persecución ideológica”.

Ivan Vela

@Ivan_Borvba

Miércoles 2 de junio | 14:23

El Tribunal Constitucional ha rechazado los recursos de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez. Los recursos se han presentado por parte de “los Jordis” contra sus condenas de nueve años de prisión por sedición por su participación en las movilizaciones del pueblo catalán por su derecho a decidir.

Los siete magistrados que han rechazado el citado recurso (frente a dos magistrados que sí consideran las penas “desproporcionadas”) han subrayado que no ha habido “persecución ideológica”.

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En el caso de Cuixart, el tribunal ha dictaminado que en la pena impuesta por el Supremo en 2019, “no obedece a una finalidad espuria de persecución o castigo por su posición política o ideológica”.

El Tribunal Constitucional ha considerado que el presidente de Òmnium promovió “oposición material a la ejecución policial de las decisiones”, acciones que los magistrados han considerado prueba suficiente de que se sobrepasó el ejercicio “legítimo de derechos fundamentales de reunión y manifestación.

La misma suerte ha corrido Jordi Sánchez. De nuevo el tribunal ha apuntado que las acciones llevadas adelante por Sánchez durante el proceso de movilizaciones suponen, nuevamente, un “exceso o extralimitación” en el ejercicio de los derechos fundamentales a la libertad de expresión y de reunión.

No es ninguna sorpresa que la Judicatura se mantenga inflexible, ya no solo ante los líderes políticos y sociales del procés, sino ante los cientos de activistas represaliados en los últimos años.

Desde el 2017 ha sido punta de lanza del bunker del 78 para arremeter contra la organización y las movilizaciones del pueblo catalán por su derecho a decidir. De hecho, tan solo hay que recordar el juicio farsa que llevó precisamente a “los Jordis” a la cárcel bajo condena de sedición.

Un juicio que durante meses contó con innumerables contradicciones y la “sospecha” de falsos testigos, en algunos casos, en torno a los hechos del 20S. Contradicciones y “medias verdades” tan flagrantes que fueron publicadas incluso por grandes medios nada sospechosos de ser partidarios de la independencia de Catalunya.

Esta nueva medida judicial viene precedida del por el pronunciamiento del Tribunal Supremo en contra de los indultos realizados la semana pasada, que deja en este asunto, la pelota sobre el tejado del Ejecutivo.

Desde el Gobierno “progresista” y la Abogacía del Estado, buscan un cambio de posición, del 155 y el “a por ellos” a un indulto parcial. Una medida que lejos de buscar una mejora de la convivencia con Catalunya, forma parte de un movimiento pragmático.

Sin consolidar el apoyo en el Parlamento de ERC y al menos una parte de JxCat, la posibilidad de fracaso de la legislatura y de elecciones anticipadas con las encuestas en contra se dispararía. Aun así, si finalmente se aplica esta medida aún está por verse, ya que la ofensiva de la derecha, la Judicatura y una parte significativa del mismo PSOE, puede llevar a que vuelva a desdecirse.

Frente a la nueva ofensiva de la derecha y la Judicatura y los malabarismos de Gobierno “progresista”, hay que pelear por la amnistía total para los presos políticos y todos los encausados del movimiento independentista.

Y estas medidas, está más que claro, que no vendrán de una mesa de negociación con Moncloa. Para conseguir estas reivindicaciones democráticas no hay otro camino que reimpulsar el movimiento democrático catalán sobre otras bases, que las vinculen con la resolución de los grandes problemas sociales que la actual crisis ha agravado y que ERC y JxCat quieren gestionar como la anterior, por medio de la movilización independiente de la clase trabajadora y los sectores populares, en una alianza fraternal con los del resto del Estado.






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