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CATALUNYA

La criminalización hacia la izquierda independentista no se detiene

La ofensiva criminalizadora hacia la izquierda independentista sigue el curso emprendido durante los últimos días por parte de las instituciones judiciales y policiales del Régimen del Estado español. A los dos detenidos de hoy se le suma la prisión provisional para los detenidos del pasado lunes.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 26 de septiembre de 2019 | 12:25

Imagen: @cupnacional

A pocos días del segundo aniversario del referèndum del 1-O y la inminente sentencia a los líderes soberanistas, la ofensiva criminalizadora hacia la izquierda independentista sigue el curso emprendido durante los últimos días por parte de las instituciones judiciales y policiales del Régimen del Estado español.

Esta jueves han sido detenidos dos nuevos activistas de la izquierda independentista en Barcelona. A primera hora de la mañana los Mossos d’Esquadra detenían a un miembro de Arran menor de edad para ponerlo a disposición judicial en la Ciutat de la Justícia. Seguidamente, decenas de personas se han movilizado en una concentración convocada por diferentes colectivos de la izquierda independentista para dar apoyo y exigir la libertad del joven militante y los nueve detenidos pertenecientes a los CDR el pasado lunes.

Tras más de tres horas el joven de Arran ha sido puesto en libertad. Sin embargo, por la tarde los Mossos d’Esquadra han vuelto a detener a otro miembro de la misma organización juvenil siguiendo el mismo procedimiento.

Además, los siete detenidos de los CDR que han permanecido 72 horas incomunicados acusados de delitos de terrorismo y rebelión, han sido conducidos esta mañana ante la Audiencia Nacional en Madrid donde han declarado hasta las tres de la tarde y puestos en prisión provisional por petición de la fiscalía.

Hasta allí también se han desplazado por la mañana numerosos miembros de la izquierda independentista y de la CUP para dar apoyo a los detenidos, los cuales han denunciado que han sido identificados y custodiados por las fuerzas de seguridad. Pese a todo, Maria Sirvent, de la CUP, ha podido manifestar que: "estamos ante una nueva operación represiva que quiere criminalizar a quienes defensan los derechos civiles y políticos. Tenemos el deber de responder con movilización y organización".

Y es que para llevar a cabo toda esta oleada represiva y de criminalización, el Régimen del 78 opta por ponerse en manos de dos de las instituciones más reaccionarias como son el poder judicial, desatado desde la aplicación del 155 en Catalunya, y las fuerzas de seguridad, con especial relevancia del cuerpo de la Guardia Civil. Sin duda, todo un proceso de batasunización hacia la izquierda independentista de Catalunya que se expresa en el mismo sentido de los años más duros de la aplicación de la Ley Antiterrorista en todo el entorno abertzale del País Vasco.

En ese aspecto se manifestaba el portavoz de Alerta Solidària y coordinador de las defensas de los nueve detenidos el pasado lunes en una intervención en el programa Els Matins de TV3, al denunciar que: "está habiendo una vulneración absoluta de los derechos, una vulneración absoluta del derecha a la defensa; manipulación y presiones constantes hacia las personas detenidas y un aislamiento que, si bien no se ha aplicado la Ley Antiterrorista, recuerda a la Ley Antiterrorista".

Y en el mismo sentido se expresaba también el portavoz de Alerta Solidària después de que los medios de comunicación informaran sobre la supuesta confesión de manipulación de explosivos por parte de dos de los detenidos: "podemos constatar que estas declaraciones se habrían realizado en torno a las 4 o las 5 de la madrugada, después de estar aislados más de 24 horas y después de impedir que los abogados los pudieran visitar. Aquí hay una clara ilegalidad en este proceso de detenciones. Creemos que gran parte de las detenciones y los procedimientos de la Guardia Civil se pueden considerar ilegales. Todo esto forma parte de las prácticas habituales de la Guardia Civil y de las operaciones vinculadas a la Audiencia Nacional".

Cabe destacar también que, para profundizar en esta ofensiva criminalizadora, se está contando, como no podía ser de otra forma, con la (inestimable) cooperación de los medios de comunicación adeptos y afectos al Régimen. Los medios de comunicación sirven como altavoz para la criminalización del movimiento independentista, masificando la idea de batasunización de los CDR en concreto y la izquierda independentista en general.

Sin duda, toda esta reactivación de la maquinaria represiva puesta en marcha desde hace días por parte del Estado español responde al objetivo de eliminar de raíz el movimiento independentista catalán, a la vez que prepara una sentencia ejemplarizante para los líderes soberanistas y que, seguro, será la antesala para muchos otros casos de persecución y criminalización.

Y en el otro frente burgués, por parte de la dirección procesista, como estamos viendo, más allá de algún discurso simbólico del president Torra en el que manifestaba que "no permitiré que se asocie un movimiento democrático con el terrorismo", no se va a poner a disposición del movimiento independentista la movilización social contra la ofensiva criminalizadora por parte del Régimen español, dado que tan siquiera lo ha hecho para defender a los líderes presos y mucho menos por la defensa del mandato surgido del 1-O.

Al contrario, más bien el Govern de la Generalitat viene preparándose también para ser parte activa en la represión que puede haber en los próximos días contra el movimiento independentista. Lo venimos viendo con la implementación de mejor material represivo para los Mossos d’Esquadra, como es el caso, por ejemplo, de la polémica por el gas pimienta; o las ultimas detenciones de miembros de la izquierda independentista mismas, como el joven de Arran de esta mañana.

Nada diferente a como viene actuando el Govern desde el primer aniversario del 1-O en 2018, cuando Torra animaba a los CDR a seguir presionando mientras, los Mossos d’Esquadra reprimían con cargas policiales a centenares de personas que se manifestaban ante el Parlament de Catalunya; o el operativo para reprimir las movilizaciones del 21D del pasado año y dejando pasar la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona.

Todo, con el objetivo de dejar pasar la represión y criminalización hacia la izquierda independentista y los CDR. Y así, enfriando las calles y despegándose de la vanguardia del movimiento, poder acelerar el giro hacia la vuelta al autonomismo por parte de los partidos de la burguesía catalana.






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