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La feroz represión del Estado no acalla al movimiento en las calles de Marruecos

La represión del Estado, contrariamente a frenar la movilización, está llevando a que el movimiento del Rif se convierta en un punto de referencia para todas las zonas marginadas y empobrecidas de Marruecos.

Miércoles 21 de junio de 2017 | 17:07

Después de 7 meses de lucha continua en las calles de Alhucemas y los pueblos de alrededor , y cuando el fuego de la lucha comienza a extender por otras ciudades de Marruecos, el régimen autocrático paso a poner en práctica su estrategia que la lleva conservando desde el inicio de las protestas.

El día 28 de Mayo fue el comienzo de esta campaña estatal que tiene como objetivo acabar con el movimiento y poner fin a las protestas. El discurso del Imam de la mezquita este día viernes fue un discurso organizado por altos cargos del aparato del Estado dominante y preparado para utilizar el espacio de las mezquitas como espacio de un envenenamiento de la consciencia social, lanzando acusaciones falsas a los líderes del movimiento y amenazando a quienes participan en la lucha.

Esto causó, no solamente indignación y enfurecimiento entre la gente que estaba ese día en la mezquita, sino también una protesta general en todas las calles de la cuidad contra el uso oportunista de la tribuna del viernes para buscar legitimar la represión y el ataque contra las justas demandas del movimiento.

La velocidad de la reacción del Estado y la gran coordinación de éste, enseña que el escenario estaba preparado de antemano para justificar la represión y las detenciones a gran escala,
Ahora están llevando a cabo una campaña criminal de detenciones contra los líderes del movimiento para aterrorizar, no sólo a éstos, sino al resto de los manifestantes y empujarlos al silencio para que acepten las migajas que les ofrecen. Y de este modo abrir una nueva etapa de desgaste, para liberar a los detenidos, detener los seguimientos, entre otras cosas.

La represión del Estado se endurece, la lucha en las calles se extiende

El sistema y sus seguidores tienen la ilusión de que pueden terminar con el movimiento para siempre. Pero el movimiento se encuentra todavía en su auge y la simpatía del público con él sigue siendo grande en el Rif y fuera de la región, en el resto de Marruecos y Europa. Y con dinámicas y tácticas correctas pueden atacar al mago con su magia.

La detención de militantes podría convertirse en un incentivo para hacer estallar y extender más luchas. Y presentarlos a juicio podría ser utilizado por las plataformas para explicar sus demandas y la difusión del pensamiento revolucionario, exponer esta dictadura y dar amplitud a sus voces.

Las peores pesadillas del sistema existente se han convertido en una realidad, el movimiento del Rif se ha convertido en un punto de referencia para todas las zonas marginadas y empobrecidas de Marruecos. Las luchas de los manifestantes se han convertido en una fuente de inspiración para la juventud revolucionaria y los pobres en general en todas las partes del país.

Y la solidaridad se expande de forma que aterroriza a los gobernantes, desde Nador, Oujda, Tetuán y Tánger a Kenitra, Fez, Taoujtat, Rabat; y desde Casablanca a Kelaât Sraghna, Agadir, Tiznit, etc. ¡Marruecos entero se levanta! Y todavía hay llamamientos a nuevos movimientos de solidaridad y de huelgas generales en las redes sociales. Se puede notar que el sistema está aterrorizado con esta expansión, en sus desesperados intentos de reprimir cada manifestación y cada movimiento de solidaridad. Pero no consigue apagar una protesta cuando se enciende otra, y no termina de impedir una marcha cuando se moviliza otra.

La represión ha sido, por ahora, la principal respuesta a la revuelta sobre todo a partir del 29 de mayo, cuando fue detenido Zefzafi y, según sus abogados, golpeado. Hay, según los activistas rifeños, nada menos que 25.000 miembros de las fuerzas de seguridad desplegados en la provincia de Alhucemas cuya población, menores incluidos, apenas rebasa los 400.000 habitantes.

Después de Zefzafi han sido detenidos otros 140, de los que un centenar están en la cárcel. Entre ellos está Silya Ziani, una cantante rifeña de 23 años, que acompañaba las manifestaciones con sus canciones.

Las primeras condenas de esa justicia exprés que practica Marruecos se conocieron el miércoles: 33 rifeños fueron condenados, la mayoría a 18 meses de cárcel por disturbios, una pena que ya están cumpliendo. Otros están esperando el juicio y les pueden caer muchos años. La lista de los detenidos ya va por 189 presos y presas entre ellos y ellas hay cantantes periodistas.

Desde Nador a Agadir pasando por Tánger, los marroquíes se están echando a la calle en mayor o menor número. En el Rif, Alhucemas y los grandes pueblos de esa provincia marginada protestan a diario y, desde que el miércoles se hicieron públicas las condenadas, los jóvenes ya no gritan “somos pacíficos” a los antidisturbios sino que les apedrean. Al menos cuatro de los líderes rifeños están también en huelga de hambre indefinida en la cárcel de Oukacha (Casablanca).

Es de una manera consciente, prolongada, que la lucha contra la represión y para la liberación de los detenidos debe estar en el centro de los distintos frentes de lucha. Incluyen en el terreno internacional. Una de las debilidades del régimen viene de su voluntad de preservar una imagen exterior que le da una ilusión de excepción marroquí.






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