CATALUNYA

Manifestación 19D: Para que la crisis la paguen los ricos hace falta una alternativa política independiente

Este sábado 19D se realizarán en Catalunya varias manifestaciones bajo el lema “Que la crisis la paguen los ricos”, iniciativa impulsada por la CUP y colectivos de la izquierda independentista. Desde la CRT participaremos de las manifestaciones, pero no adherimos a un manifiesto que no señala a los culpables políticos de esta crisis ni plantea claramente la alternativa necesaria para hacer del lema realidad.

Lunes 14 de diciembre de 2020 | 18:01

Cartel de la manifestación

Casi en una veintena de ciudades catalanas, entre ellas Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona, tendrán lugar este 19 de diciembre las manifestaciones impulsadas por las CUP y colectivos de la izquierda independentista bajo el lema “Que la crisis la paguen los ricos”, a la que diferentes colectivos sociales y organizaciones sindicales se han sumado.

Para la convocatoria de esta manifestación los organizadores han redactado un manifiesto, con el mismo lema que la convocatoria, para adherirse. A lo largo del texto se deja patente algunos de los aspectos más duros que está dejando la crisis de la covid19, como el desempleo, que a pesar de los ERTEs ya alcanza el 16%. Por no hablar de los desahucios, que se dispararon desde el tercer trimestre (especialmente en Barcelona) una vez la moratoria aprobada por el Ejecutivo central bajo el Estado de alarma, desapareció.

El manifiesto también hace referencia a la situación brutal de las personas migrantes, un colectivo fuertemente precarizado ya antes de la pandemia que con el estallido de esta ha visto empeorar aún más su situación laboral, económica y social, como demuestra el crimen social de Badalona, donde el racismo institucional volvió a costar la vida de dos inmigrantes y dejó casi a una veintena heridos, tres de ellos en estado crítico.

Esta cara amarga de la crisis nada tiene que ver con la cara de los más beneficios, las grandes empresas del Ibex35 que han visto en estos meses como a través de las ayudas del Fondo de Rescate Europeo pueden hacerse con suculentas inversiones. Sin olvidarnos de esas empresas “multiservicios” como Eulen o Sacyr, que en hospitales y residencias se han seguido lucrando a costa de ofrecer un servicio precario y deficiente para trabajadoras y pacientes.

Pero la situación de crisis económica, social y laboral que ha creado el coronavirus, no es algo “natural” e incontrolable, es producto de una gestión y decisiones políticas. Y es en este punto donde el manifiesto pasa de puntillas con un genérico “complicidad de las instituciones”.
Para que esta crisis la paguen los ricos y las medidas que se adopten sean radicalmente distintas a las actuales, es imprescindible levantar un proyecto político anticapitalista y de independencia de clase. Independencia política de esos mismos que han favorecido el enriquecimiento de las grandes empresas mientras han abandonado a su suerte, reprimido a la clase trabajadora y los sectores populares y criminalizado a la juventud.

PSOE y Podemos desde Madrid y ERC y JxCat en Catalunya, son los responsables políticos de la gestión de la pandemia que ha dejado tras de sí casi 50 mil muertos a nivel estatal. Ya vimos en qué quedó el “escudo social” de Moncloa, cuando el último Consejo de Ministros retrasó la prohibición de los desahucios y la prohibición de cortar a los colectivos más vulnerables servicios básicos como la luz o el gas. Por no hablar de los retrasos en el pago de los ERTEs, el bloqueo en la tramitación del Ingreso Mínimo Vital (menos de un 40% de peticiones tramitadas) o el mantenimiento de las deportaciones “express” para los inmigrantes.

Pero ¿y desde la Generalitat? ¿Cuándo se pasará factura al Govern del negocio que garantizó a la sanidad privada extendiendo un cheque de 43.000 euros por paciente de UCI en pleno pico de la primera ola en abril? Una relación suculenta para la sanidad privada a costa de la sanidad pública, que desde 2010 perdió más de 2.500 profesionales y 1.300 camas de hospital.

En el terreno económico la sintonía entre Generalitat y Moncloa ha sido total. Unos y otros han defendido las políticas de rescate a las grandes empresas – como los ERTEs o las ayudas directas a sectores que acumulan años de beneficios históricos - , se han negado a aplicar medidas urgentes como impuestos especiales a las grandes fortunas, la prohibición de los despidos y todos los desahucios o una renta de cuarentena para todas aquellas personas que se han quedado sin ingresos.

No señalar claramente los responsables políticos supone no diferenciarse claramente de ellos y sus políticas. Entonces, ¿cómo pasar a la ofensiva, como señala el manifiesto?

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Pasar a la ofensiva en una situación de crisis como la actual, pasa por levantar una izquierda que defienda medidas como la nacionalización sin indemnización y bajo control de sus trabajadores de los sectores estratégicos, aquellas empresas que cierren o despidan y el conjunto del sistema financiero, de todos los pisos vacíos de los grandes tenedores y especuladores o de toda la sanidad y laboratorios privados. Que ligue estas demandas tanto a la denuncia de los diferentes gobiernos capitalistas, como a la denuncia y pelea contra la burocracia sindical. Que desarrolle la movilización y autoorganización de la clase trabajadora y los sectores populares. Que trabaje para disponer estas fuerzas sociales hacia una lucha contra el régimen, que imponga procesos constituyentes libres y soberanos sobre sus ruinas, en la perspectiva de conquistar repúblicas de trabajadores que puedan federarse libremente.

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Una alternativa real para la clase trabajadora y los sectores populares que hoy las CUP no representa. La omisión de los responsables, especialmente los que se encuentran en la Generalitat, va en sintonía con el “nou cicle” que presenta la CUP para el próximo 14F.

Un “nou cicle” muy parecido al anterior, donde se mantiene la búsqueda de la “unidad estratégica” con la burguesía independentista mientras se profundizan las ilusiones en la comunidad internacional y se limita y modera aún más su programa social y económico con el objetivo de no incomodar a sus hipotéticos socios, ERC y JxCat, llegado el momento.

Objetivo que les llevó a abstenerse en la última votación del Estado de alarma que validó alargar esta medida hasta el 9 de mayo del 2021, un fortalecimiento brutal del aparato represivo del Estado. La decisión de voto de la Cup fue en clara sintonía con el voto favorable de ERC y la abstención de JxCat, pero que supuso dejar pasar sin crítica al gobierno central (ni a ERC ni a Junts) una medida liberticida centrada en la represión individual y la criminalización de la juventud y los sectores más vulnerables como culpables de esta pandemia y sus consecuencias.

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Son por estos motivos que desde la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras participaremos de las manifestaciones, para denunciar las medidas del Gobierno y del Govern, pero no adherimos al manifiesto porque no se señalan a los responsables políticos y que impide, a la postre, ser alternativa en esta situación de crisis.






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