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Protestas en Ceuta impidieron el acto racista y provocador de Vox, pero es el Gobierno “progresista” el que deporta

Este lunes cientos de vecinas y vecinos de la ciudad ceutí protestaron e impidieron un acto de Abascal, a pesar de la represión policial contra los manifestantes. Vox quiere capitalizar políticamente la crisis migratoria en Ceuta, en la que el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos mandó al Ejército para realizar deportaciones masivas ¿Este Gobierno es la alternativa “progresista” para enfrentar a la extrema derecha?

Jaime Castán

@JaimeCastanCRT

Miércoles 26 de mayo | 14:28

Santiago Abascal ha viajado a Ceuta en plena crisis política y migratoria para tratar de obtener rédito político y apoyo a su discurso imperialista y xenófobo. Con ese objetivo convocó este lunes una “manifestación”, aunque con la idea de hacer un mitin político. Una convocatoria que no fue autorizada por “problemas de seguridad” por la Delegación del Gobierno, aunque eso no impidió realizar un acto similar este domingo en Sevilla que tampoco contaba con la aprobación gubernamental. Y, de hecho, ante la no autorización del acto en Ceuta, Abascal convocó una rueda de prensa como alternativa para sostener el acto.

Sin embargo, vecinas y vecinos ceutíes se manifestaron frente al hotel donde se hospedaba Abascal para tratar de impedir la rueda de prensa, siendo reprimidas por los cuerpos policiales de la misma Delegación del Gobierno. No obstante, los manifestantes lograron impedir el acto y el líder ultraderechista tuvo que quedarse en el hall del hotel, en lugar de ocupar una plaza como tenía pensado.

Abascal ladra, pero es el Gobierno “progresista” el que aplica las políticas imperialistas y racistas

La crisis en Ceuta, donde se han entremezclado la situación del conflicto político en el Sahara Occidental con la permanente crisis migratoria que vive el continente africano, ha sido utilizada por la extrema derecha para radicalizar su discurso xenófobo: exigencia de deportaciones masivas y de militarización de fronteras, como ya plantearon con la crisis que también se vive en Canarias.

Sin embargo, ha sido el propio Gobierno “progresista” el que ha realizado las deportaciones masivas y la militarización de la frontera en Ceuta, enviando soldados y blindados para capturar y devolver por la fuerza a las personas migrantes que llegaron masivamente la semana pasada. Una política que es del todo inaceptable y que deja claro una vez más, que no hay posibilidad de un capitalismo “progresista” en esta Europa “fortaleza” e imperialista.

Y cuando es la “izquierda” en el Gobierno la que aplica estás políticas, todo el debate político se desplaza más y más a la derecha y es lo que permite a Vox sacar rédito de todas estas campañas de provocación política, como viene haciendo con la crisis en Ceuta o hizo en las elecciones madrileñas con mítines en los barrios obreros. Más si cabe cuando los cuerpos policiales reprimen duramente las protestas que hacen frente en las calles a Vox.

Así, el “progresismo” ofrece discursos sobre “derechos humanos”, pero que se traducen en la práctica en políticas racistas que son propias de la derecha. Y esto es consecuencia de no querer asumir un programa político que cuestione radicalmente los orígenes capitalistas e imperialistas de la crisis en el Sahara Occidental, en Ceuta y en general de toda la crisis migratoria que vive el continente africano.

Mientras tanto, la extrema derecha no se anda con discursos “humanistas” abstractos y plantea radicalizar las políticas que de hecho ya aplican los distintos gobiernos europeos, empezando por el “progresista” del PSOE y Unidas Podemos: deportaciones masivas, devoluciones en caliente y militarización de fronteras. Frente al intento de “humanizar” el imperialismo que trata de vendernos el progresismo, la extrema derecha opone radicalizar y fortalecer ese imperialismo. Por ello Abascal está tratando de capitaliza políticamente la crisis en Ceuta siendo consecuente con su discurso xenófobo, mientras el progresismo se desdibuja y tiene que tragarse su hipocresía política.

La alternativa es una izquierda anticapitalista y anti-imperialista

Por si fuera poco, hemos visto como el PCE, Podemos y otras organizaciones estalinistas han sostenido en esta crisis de Ceuta posiciones de “soberanía nacional” frente a Marruecos, coincidiendo en su lógica con el discurso de agentes del propio Régimen del 78 y hasta con posicionamientos de la extrema derecha. Incluso Anticapitalistas tan sólo ha cuestionado la externalización de las fronteras, para exigir que lo hagan los propios Estados imperialistas de la UE. Posiciones entre el soberanismo y el imperialismo “democrático” que no son una alternativa y menos para enfrentar con audacia el radicalismo de la extrema derecha.

Por eso mismo es más necesario que nunca levantar una izquierda anti-imperialista que enfrente claramente las políticas imperialistas del Estado español, así como del resto de la Unión Europea y de EEUU. Que no le tiemble la voz a la hora de denunciar a la OTAN, al criminal Estado de Israel o la opresión del autoritario Estado marroquí sobre el pueblo saharaui; pero tampoco cuando hay que cuestionar la política imperialista española y sus enclaves que son herencia del colonialismo como Ceuta y Melilla.

Es un error esperar que el “progresismo” haga frente a la extrema derecha, cuando sus políticas ya son de derechas y lo único que hacen es allanarle el terreno. Es preciso construir una izquierda realmente internacionalista, con un programa anticapitalista y anti-imperialista, que apoye toda su fuerza en las movilizaciones contra las políticas de ajuste, represivas y racistas de los distintitos gobiernos capitalistas. Una izquierda que vaya con todo y no se calle ante nada es la única que puede enfrentar hasta el final a la extrema derecha, tanto en la lucha política como en las calles.






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